ANATOMÍA DE LA INTIMIDAD literatura y espejos rotos

I should like it to resemble some deep old desk, or capacious hold-all, in which one flings a mass of odds and ends without looking them through. (Virginia Woolf) We become ourselves through others, and the self is a porous thing, not a sealed container (Siri Hustvedt) En vez de mirarme en mi espejo quiero que mi espejo se mire en mí (Alejandra Pizarnik)

Virginia Woolf (semblanza) Entre pétalos de terciopelo y espinas

Virginia Woolf by Roger Fry

 

Descubro en el retrato de Virginia Woolf una delicadeza y un ritmo de un orden distinto que me invitan a imaginarla viviendo en un tiempo y un espacio paralelos. Aunque ella se nutría de su entorno y a la vez lo alimentaba, Woolf exploró su interior con intensidad y llegó a vivir una vida propia, no la que tenía escrita y no solo la que vivió en comunidad. A menudo contra corriente —y no por ello renunciando a su elegancia innata— consiguió que su vocación y su gran personalidad (su identidad) no se evaporaran entre la niebla o se dejaran enterrar bajo las piedras.

En sus facciones se percibe una finura natural y cristalina, no buscada, y al mismo tiempo, exquisita. Quien ve su cara por primera vez difícilmente la podrá olvidar. Y, si lo hace, antes se habrá recreado en ella, viajando desde el triángulo de la frente hasta el cuello de cisne y el moño bajo, algo despeinado, deteniéndose un instante en una nariz fina y unos labios carnosos de indiscutible sensualidad.

Su mirada refleja la forma en la que la está en el mundo. En ella se puede leer la palabra melancolía por todo aquello que se fue, por lo que no pudo tener o entender o controlar o quizá por lo que jamás pudo atrapar dada la naturaleza líquida o fugaz del asunto. Y sin embargo, su mirada también transmite seguridad: soy “yo”. Virginia Woolf. A pesar de las dificultades —tanto personales como circunstanciales, porque las tuvo y muchas— ella fue fiel a sus valores y a su lucha por la libertad (no solo la de la mujer). Fue una mujer erudita y sensible; no se creía los discursos oficiales y en todo momento desarrolló un sentido crítico muy agudo que afortunadamente reflejó en sus obras en una prosa lírica de gran belleza y originalidad.

De naturaleza implacable y con mucho más sentido del humor del que habitualmente se le atribuye, Virginia Woolf alcanzó su máxima felicidad en el experimento del arte, en la búsqueda de lo bello, hurgando en los pozos de la reflexión. Ella jamás dejó de cuestionarse lo que veía a diario: los decorados, los personajes, la trama y el andamiaje de la vida. Jamás dejó de cambiar lo que aparentemente parecía incambiable, ella le dio la vuelta a lo inamovible, no dejó de imaginar, de crecer, de mezclar  lo banal y lo sublime, los hechos y la poesía, la tradición y la modernidad, la sensualidad y el pensamiento, la literatura y la vida, lo puntual y lo eterno.

Virginia Woolf, en definitiva, encarnó y encarnará siempre esa deliciosa mezcla que encontramos en su literatura: pétalos de terciopelo y espinas.

Lee más semblanzas de escritores/artistas en Semblanzas o Espejismos

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Un comentario el “Virginia Woolf (semblanza) Entre pétalos de terciopelo y espinas

  1. extradiegetica
    20/09/2013

    Gracias

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Esta entrada fue publicada en 04/09/2013 por en Semblanzas, Virginia Woolf y etiquetada con .

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