ANATOMÍA DE LA INTIMIDAD literatura y espejos rotos

I should like it to resemble some deep old desk, or capacious hold-all, in which one flings a mass of odds and ends without looking them through. (Virginia Woolf) We become ourselves through others, and the self is a porous thing, not a sealed container (Siri Hustvedt) En vez de mirarme en mi espejo quiero que mi espejo se mire en mí (Alejandra Pizarnik)

lecciones de anatomía (fragmento)

La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp de Rembrandt Harmenszoon van Rijn (Leiden, 15 de julio de 1606 – Ámsterdam, 4 de octubre de 1669)

Eva está envejeciendo en Endegeest (me encanta esta palabra neerlandesa que contiene un fantasma y un final). La imagino paseando por aquellos jardines fríos, recortados, guiada por una enfermera, sin los suyos. ¿Y las visitas? Pobrecita, qué desgraciada. Parece una vieja de ochenta años, ni nos ha reconocido. ¡Nos reíamos tanto en las clases de haptonomía! Estábamos orgullosas de estar gordas como los budas de los restaurantes chinos. Eva era preciosa, tenía la cara de hielo como la de un bebé, una mirada verde con vetas ocres y el pelo recogido en un moñito bajo, algo despeinado. No sabía lo hermosa que era.

Las clases de las pasábamos entre miradas de complicidad y burlas. Nos querían convencer de que podríamos controlar las contracciones y nosotras sabíamos que eso era imposible, que no serviría de nada, aunque nos callábamos, porque nos parecía divertido hacer matemáticas con nuestra anatomía en un grupo de mamás en potencia. ¿O éramos ya mamás? Supongo que sí. Eva parió en casa, como buena holandesa, pero sin cronometrar contracciones, se saltó la lección. Alumbró con comadrona, sin médico, y dejó una cama con coágulos granates y restos de descuartizamiento en torno a la placenta. Dicen que perdió más de dos litros de sangre y, cuando Rob le cortó el cordón umbilical, en ese preciso momento, algo cambió. Se rompió la cordura de su vida. Tom y Jan presenciaron la escena, los hicieron pasar a la habitación y se colocaron alrededor de la cama de la parturienta para dar la bienvenida al hermano pequeño, a Willem. El centro de la habitación era la cama de nacimiento, fornicación y muerte en vida. Eva dio a luz en un terrible silencio. Así era ella: natural y sufrida, aunque más frágil de lo que imaginaba.

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Esta entrada fue publicada en 26/02/2014 por en Fragmentos de anatomía, Fragmentos de Intimidad, Intimidad y etiquetada con , , , , , .

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