ANATOMÍA DE LA INTIMIDAD literatura y espejos rotos

I should like it to resemble some deep old desk, or capacious hold-all, in which one flings a mass of odds and ends without looking them through. (Virginia Woolf) We become ourselves through others, and the self is a porous thing, not a sealed container (Siri Hustvedt) En vez de mirarme en mi espejo quiero que mi espejo se mire en mí (Alejandra Pizarnik)

Puente en reparación (Valeria Luiselli)

Reflexiones lúcidas y exquisitas sobre el lenguaje por Valeria Luiselli

“Mamá” sujeta un lazo frágil con el pecho ya inasible; “mano” nos devuelve un cosquilleo, apenas, de la extremidad irrecuperable; y “yo” es el eco de esa mueca mía del otro lado del espejo. En la infancia previa a la infancia, cuando la sombra de la sintaxis aún no ha eclipsado el resplandor del mundo, bastan los ronroneos de las erres y los murmullos de las emes para decirlo todo. Un niño, antes de hablar, dice el mundo -se dice a sí mismo- con el dedo índice y el balbuceo. Pero un día el arrullo de la eme se apareja con la a, y se duplica -“mamá”-. Entonces, algo se rompe. En el momento en que pronunciamos el nombre de aquel lazo, el primero y el más íntimo, se rompe definitivamente algún nexo con el mundo.

Casi todos conocemos la anécdota de nuestro primer “mamá” (y sabemos que el interés del que la escucha suele ser inversamente proporcional a la ternura de quien la cuenta), pero calculo que son muy pocas las personas que recuerdan sus primeros pasos temblorosos por la lengua. Algunos han comparado la experiencia de este primer aprendizaje con el éxtasis de un demiurgo que produce un universo, nombrándolo. Los niños, se podría pensar, son los poetas del esperanto: sus palabras existen en perfecta correspondencia con el mundo.

[…] “Cada cosa es un espacio más allá del cual no puede haber ninguna cosa”, escribe Joseph Brodsky; y cada palabra produce un silencio más allá del cual no puede haber ningún sonido. Los nombres son el guante que cubre la prótesis, la envoltura de una ausencia. Un niño que aprende una palabra nueva adquiere un puente hacia el mundo, pero sólo en compensación de la sima que se abre en su interior en el momento en que ésta se imprime allí. Aprender a hablar es darse cuenta, poco a poco, de que no podemos decir nada sobre nada.

Papeles falsos, Valeria Luiselli. Sexto Piso, 2010

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en 29/06/2014 por en Citas, Valeria Luiselli y etiquetada con , , , .

Estadísticas del blog

  • 28,161 hits

Archivos

Creative Commons

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Follow ANATOMÍA DE LA INTIMIDAD literatura y espejos rotos on WordPress.com
A %d blogueros les gusta esto: